PAISAJE


Camino hacia
el silencio.
Tan solo las piedrecillas
gritan al pisarlas.

Diviso una gasolinera,
intrusa entre los campos.
Cerca ya de la carretera.

Aguantan las piedras
el tiempo,
pero el peregrino ya partió.

Bajo un cielo escrito,
los viejos guijarros
cuentan sus historias.

Horizonte sin final,
árboles en equilibrio,
termina otro día.

Viento viajero
la naturaleza
pregunta de dónde vienes,
a dónde vas.

Cuando las liebres
no corren por el páramo,
durmiendo o muertas.

Al caminar
en el momento presente,
el camino es poesía.

Nos empeñamos en dibujar
hermosos jardines de piedras
en nuestro monasterio zen.
Pero éste 
lo hizo un labrador
junto al camino.


Sobre las palmas
de mis manos,
el mudra cósmico,
mapa de la consciencia.

Tras el horizonte
el atardecer,
mañana será otro día.

En el viejo bosque,
buscando la cabaña
del anciano monje
¡es vacuidad!

Tan cerca del cielo
reflejado aún
en el paisaje
de mi consciencia.

El sol de invierno
también calienta,
pero es más convenido.


  
  
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