PAISAJE


Cuando las liebres
no corren por el páramo,
durmiendo o muertas.

Al caminar
en el momento presente,
el camino es poesía.

Nos empeñamos en dibujar
hermosos jardines de piedras
en nuestro monasterio zen.
Pero éste 
lo hizo un labrador
junto al camino.


Sobre las palmas
de mis manos,
el mudra cósmico,
mapa de la consciencia.

Tras el horizonte
el atardecer,
mañana será otro día.

En el viejo bosque,
buscando la cabaña
del anciano monje
¡es vacuidad!

Tan cerca del cielo
reflejado aún
en el paisaje
de mi consciencia.

El sol de invierno
también calienta,
pero es más convenido.


  
  
[ Volver atrás ]




   
 
[ir arriba]